jueves, 28 de agosto de 2008

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En casa, frente a la PC, y en la radio una canción que decido dejarla sonar, mientras la remplazo por: Quién iba a saber? de Pink, será una canción triste pero con ritmo no se siente, no?...Dentro de poco saldré de aquí, me dirigiré al banco, y luego ingresaré un rato al Internet. Encontraré a alguien ahí? Eso quisiera. Creo que aún tengo la esperanza de encontrarte, ver una ventana abierta a la que solo miraré. No sé porque me molesto en ir, y me quedo a esperar, si aún abierta, no llamaré para recibir un “Hola”…Te dije que me iría. Y ahora que no te veo, tengo miedo de que lo hagas también. No sé porque admiras la fuerza con la que se cumplo una decisión como esa. Si te dijera que se hacen piltrafas cuando te extraño. Pero ya paso un año, extrañando y queriendo, deseando mirarte sin dudar al hacerlo. Hay muchas cosas en las que me equivoqué cuando estaba junto a ti, las cuales acepto no como condena sino como parte de mi propio aprender. Me dicen que debo regresar y pedir perdón, pero es algo que no haré, por qué?, porque acepto mis decisiones así sean las incorrectas y me castiguen por ellas; porque aunque me haya equivocado, son lo que decidí en su momento y me enseñaron a madurar. Puede que el madurar no esté en decisiones equivocadas o correctas, pero digamos que a mí me enseñaron. Tal vez me pregunten qué aprendí al alejarme de ti, y quizás esté mal el decir que aprendí a quererte más, aunque no lo parezca es así. Sé que te lastimé con la decisión y que no decir de lo que causó en mí. Sé que quiero regresar, pero sé también que no me fui y en el fondo espero que tú también; que te sigo acompañando a mares de distancia, siendo parte de tus aventuras, abrazandote en tus tristezas, guardando tus sueños, rezando porque tus deseos no se los lleve el viento, formando parte de tus decisiones, porque sé que en tu corazón siempre estaré como tú lo estás en el mío.

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